Washington, D.C./Nueva York.– El gobierno del presidente Donald Trump convocó a una cumbre internacional que se celebrará este jueves en Washington para abordar lo que denomina “terrorismo transnacional de izquierda extrema”, una iniciativa que ha generado inquietud entre diplomáticos, especialistas en seguridad y algunos funcionarios estadounidenses, quienes consideran que podría formar parte de una estrategia política orientada a ampliar el concepto de amenaza interna y reforzar acciones contra sectores opositores.
La reunión, promovida por el secretario de Estado, Marco Rubio, contempla la participación de representantes de alrededor de 60 países, entre ellos México, con el propósito de fortalecer el intercambio de inteligencia y la cooperación en materia de seguridad frente a actos de violencia con motivaciones políticas.
De acuerdo con autoridades estadounidenses, el encuentro dará continuidad a dos reuniones previas sobre el mismo tema y forma parte de una estrategia más amplia de la administración Trump para redefinir los riesgos a la seguridad nacional.
México figura entre los países invitados
Funcionarios del Departamento de Estado confirmaron que la invitación fue enviada a gobiernos de América, Europa y Asia, aunque no se ha difundido oficialmente la lista completa de participantes.
Fuentes diplomáticas señalaron que México se encuentra entre los países convocados para enviar a su canciller o a un representante de alto nivel, aunque hasta el momento no se ha informado si el gobierno mexicano acudirá al encuentro.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó recientemente la realización de la denominada “Reunión Ministerial sobre la Reaparición del Terrorismo Político”, cuyo objetivo será fortalecer mecanismos de coordinación internacional para enfrentar amenazas consideradas extremistas por Washington.
Críticas y escepticismo en Europa
La iniciativa ha sido recibida con reservas por diversos gobiernos europeos, cuyos funcionarios cuestionan la dimensión real de la amenaza que plantea la administración estadounidense.
Diplomáticos consultados por medios internacionales han señalado que en varios países europeos no existe una preocupación significativa por movimientos de extrema izquierda que justifique la creación de un frente internacional específico.
Algunos representantes incluso afirmaron que sus agencias de seguridad no consideran este fenómeno como una prioridad en materia antiterrorista, por lo que ven limitada la utilidad práctica de la reunión convocada por Washington.
Debate sobre el uso político del concepto de terrorismo
La convocatoria se produce en medio de una creciente retórica de la Casa Blanca contra organizaciones y movimientos que el presidente Trump identifica como parte de una supuesta “izquierda radical”.
Durante los últimos meses, el mandatario ha equiparado a sectores progresistas, socialistas democráticos y grupos antifascistas con corrientes extremistas, al tiempo que ha endurecido su discurso contra líderes opositores y movimientos sociales.
Diversos analistas consideran que la estrategia busca ampliar el catálogo de amenazas internas más allá de la inmigración irregular y el narcotráfico, incorporando a organizaciones políticas y activistas críticos de la administración republicana.
Las preocupaciones se han intensificado luego de que manifestantes que participaron en protestas contra las políticas migratorias fueran procesados bajo cargos relacionados con terrorismo doméstico en distintos estados del país.
División dentro del propio gobierno estadounidense
El enfoque también ha generado cuestionamientos dentro de agencias de seguridad e inteligencia de Estados Unidos.
Reportes periodísticos señalan que algunos especialistas gubernamentales consideran que los grupos antifascistas no representan una amenaza terrorista comparable con otras formas de extremismo violento y han expresado reservas sobre la utilización de herramientas antiterroristas para vigilar o perseguir movimientos políticos.
Según estas versiones, existe preocupación de que medidas diseñadas originalmente para combatir amenazas de seguridad nacional puedan ser utilizadas contra activistas, organizaciones civiles o sectores opositores.
Ecos de la Guerra Fría
El debate ha cobrado mayor relevancia debido al resurgimiento de una narrativa anticomunista impulsada por Trump durante las últimas semanas.
En distintos discursos, el presidente ha advertido sobre lo que considera un avance de ideologías socialistas dentro de la política estadounidense y ha insistido en que el país enfrenta una amenaza ideológica comparable a algunos de los momentos más complejos de su historia contemporánea.
Para diversos observadores, este discurso recuerda el clima político de la Guerra Fría y las campañas anticomunistas que marcaron la década de 1950 durante el periodo conocido como macartismo, cuando miles de personas fueron investigadas o señaladas por presuntos vínculos con movimientos de izquierda.
La cumbre de Washington se desarrollará en medio de este contexto de polarización política, con la atención puesta en los acuerdos que puedan surgir y en el alcance que Estados Unidos pretende dar a su nueva estrategia internacional contra lo que define como extremismo político de izquierda.
