El exconsejero presidente del IFE advirtió que el populismo utiliza la polarización para debilitar los controles institucionales y concentrar el poder.
Ciudad de México.- La concentración del poder y el debilitamiento de los contrapesos representan uno de los principales riesgos para las democracias actuales, advirtió Luis Carlos Ugalde, director de Integralia Consultores, al señalar que ningún gobierno debería operar sin mecanismos efectivos de vigilancia y rendición de cuentas.
Durante una entrevista con Luis Cárdenas, el exconsejero presidente del entonces Instituto Federal Electoral sostuvo que la democracia requiere límites al poder para evitar que éste termine utilizándose de manera arbitraria.
Ugalde consideró que cuando un gobierno carece de controles institucionales, el poder tiende a deteriorarse y puede convertirse en una herramienta para justificar excesos.
Populismo y debilitamiento institucional
El especialista cuestionó las estrategias políticas que presentan los contrapesos como obstáculos a la voluntad popular.
Explicó que una de las principales características del populismo consiste en plantear que, debido a que un gobierno afirma representar directamente al pueblo, no debería enfrentar restricciones institucionales.
A su juicio, esta narrativa puede abrir la puerta al debilitamiento de organismos y mecanismos encargados de supervisar al poder público.
También señaló que los liderazgos polarizantes suelen recurrir a la identificación constante de adversarios para mantener movilizada a su base social y desviar la atención de los problemas de gobierno.
En este contexto, mencionó los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y Donald Trump, así como la administración de Claudia Sheinbaum, al considerar que la polarización continúa siendo un elemento presente en la política contemporánea.
El centro político, bajo presión
Ugalde advirtió que la confrontación entre extremos también está provocando que las posiciones moderadas pierdan espacio.
Según explicó, quienes buscan mantener una postura crítica pero equilibrada enfrentan presiones para alinearse con alguno de los bloques políticos en disputa.
Para el especialista, una democracia saludable requiere precisamente lo contrario: capacidad de diálogo, inclusión y gobiernos sujetos a la ley.
En materia de seguridad, sostuvo que frente a las acusaciones relacionadas con posibles vínculos entre gobiernos y crimen organizado, la respuesta institucional debe centrarse en combatir efectivamente a las organizaciones criminales y fortalecer la capacidad del Estado, en lugar de recurrir únicamente a la confrontación discursiva.
Advierte retroceso democrático
El director de Integralia Consultores también señaló que el debilitamiento de las instituciones no es un fenómeno exclusivo de México.
A nivel internacional, observó una tendencia de retroceso democrático vinculada, entre otros factores, con el descontento social, la desigualdad, los efectos de la globalización y el desgaste de los sistemas políticos tradicionales.
Sin embargo, consideró que los modelos autoritarios enfrentan límites económicos y sociales que eventualmente pueden generar una reapertura institucional.
El problema, advirtió, es el costo que puede representar para una sociedad recuperar sus libertades y contrapesos después de periodos prolongados de concentración del poder.
Ugalde estimó que esos procesos pueden tomar 10, 15 o incluso 20 años, periodo durante el cual la población puede enfrentar consecuencias económicas, sociales y políticas.
El mensaje central del especialista es contundente: sin instituciones fuertes, rendición de cuentas y contrapesos efectivos, la democracia queda expuesta a los excesos de quienes concentran el poder.
