Pentágono autoriza al DHS a probar un arma de rayos de calor para su posible uso en la frontera con México
El dispositivo militar provoca una intensa sensación de quemadura en la piel mediante ondas electromagnéticas. La autorización contempla pruebas durante siete meses, pero todavía no implica su despliegue operativo contra migrantes.
22 de octubre de 2026
El Departamento de Defensa de Estados Unidos autorizó al Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) a probar un arma militar conocida como “rayo de calor”, que podría utilizarse en operaciones de control fronterizo en la frontera sur con México. La medida abre la puerta a incorporar una nueva tecnología para dispersar multitudes, aunque aún no se ha definido cuándo, dónde ni bajo qué condiciones podría emplearse.
De acuerdo con información publicada por CNN y retomada por medios internacionales, el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, firmó en septiembre un memorando que permite prestar temporalmente al DHS un sistema denominado Active Denial System (ADS), o Sistema de Denegación Activa, durante un periodo de siete meses. La autorización contempla evaluar el dispositivo y desarrollar procedimientos para su posible utilización en operaciones fronterizas. <escape>[1]</escape>
¿Cómo funciona el arma?
A diferencia de las armas de fuego convencionales, el ADS utiliza un haz invisible de energía electromagnética de alta frecuencia para calentar rápidamente la superficie de la piel. El sistema fue diseñado para generar una sensación de calor extremadamente intensa, comparable con la que se experimenta al abrir un horno caliente.
Según información técnica difundida por las autoridades militares estadounidenses, la energía penetra superficialmente en la piel y provoca dolor, ardor y una reacción involuntaria que impulsa a la persona a alejarse de la zona de exposición.
El sistema puede alcanzar objetivos a una distancia considerable, de hasta aproximadamente un kilómetro, dependiendo de las condiciones y la configuración del equipo. Aunque ha sido presentado como una tecnología no letal, eso no significa que esté exento de riesgos: una exposición excesiva puede ocasionar lesiones, incluidas quemaduras.
Un préstamo temporal bajo responsabilidad del DHS
El memorando autoriza el préstamo de un solo sistema durante siete meses, a partir de septiembre de 2026. También establece que el personal del Departamento de Defensa no operará directamente el dispositivo, por lo que el DHS será responsable de su utilización, de las pruebas y del desarrollo de las tácticas y los procedimientos correspondientes.
Al concluir el periodo autorizado, la dependencia podrá solicitar una extensión si considera necesario continuar con las evaluaciones o utilizar el equipo en operaciones fronterizas.
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) señaló que evalúa continuamente nuevas tecnologías para mejorar la eficacia operativa y fortalecer sus capacidades de seguridad. Sin embargo, hasta ahora no se ha informado públicamente de un plan definitivo para desplegar el arma contra personas que intenten ingresar a Estados Unidos.
Una tecnología que ya había generado controversia
El uso del llamado rayo de calor en la frontera no es una idea nueva. Las autoridades estadounidenses ya habían considerado esta tecnología en años anteriores para dispersar grupos numerosos de personas y contener cruces migratorios.
En 2018, durante el primer mandato de Donald Trump, funcionarios fronterizos analizaron la posibilidad de emplearla contra migrantes, pero la propuesta fue descartada por la entonces secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, según reportes periodísticos.
El sistema también fue enviado a Afganistán hace aproximadamente dos décadas, aunque finalmente no se utilizó en operaciones de combate. Asimismo, se evaluó para otras situaciones de control de multitudes sin que llegara a convertirse en una herramienta de uso habitual.
Riesgos, derechos humanos y posibles consecuencias
La eventual incorporación del ADS a las operaciones fronterizas plantea interrogantes sobre la proporcionalidad del uso de la fuerza, la protección de las personas migrantes y la responsabilidad de las autoridades ante posibles lesiones.
Aunque el objetivo declarado de la tecnología es provocar una reacción de alejamiento sin recurrir a municiones convencionales, sus efectos pueden resultar peligrosos en determinadas circunstancias. Por ejemplo, si se utiliza cerca de ríos, terrenos accidentados o zonas con obstáculos, una reacción de pánico podría provocar caídas, ahogamientos u otros accidentes.
También existen dudas sobre su aplicación en territorio mexicano. Si el dispositivo llegara a dirigirse contra personas que todavía no han cruzado la frontera, podrían surgir controversias adicionales relacionadas con la soberanía territorial y las competencias de las autoridades estadounidenses.
Otro punto de discusión es la necesidad de incorporar una tecnología de estas características en un contexto en el que algunos agentes fronterizos han cuestionado su utilidad, particularmente ante la reducción de los cruces migratorios registrada bajo las políticas de control de la administración Trump, de acuerdo con reportes de prensa.
Una autorización que no equivale a un despliegue
La decisión del Pentágono representa un paso hacia la evaluación de nuevas herramientas tecnológicas para el control fronterizo estadounidense. No obstante, la autorización para realizar pruebas no significa que el arma vaya a utilizarse automáticamente contra migrantes ni que exista ya un protocolo público definitivo para su implementación.
Por ahora, quedan pendientes aspectos esenciales, como las condiciones concretas de las pruebas, los criterios para autorizar su uso, las medidas de prevención de lesiones y los mecanismos de supervisión.
La evolución de este programa permitirá determinar si el llamado rayo de calor se convierte en una herramienta efectiva para las operaciones fronterizas o si los riesgos médicos, legales y humanitarios vuelven a limitar su utilización.
