Estados Unidos busca fortalecer su liderazgo regional con una nueva estrategia para América Latina

El Gobierno del presidente Donald Trump presentó este miércoles una renovada visión de su política hacia América Latina, una estrategia que algunos analistas comparan con la histórica Doctrina Monroe, el principio del siglo XIX que defendía la influencia predominante de Estados Unidos en el continente.

Durante la Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas, celebrada en la ciudad peruana de Cuzco, el subsecretario de Política del Pentágono, Elbridge Colby, expuso los lineamientos de esta nueva orientación, bautizada informalmente como la “Doctrina Donroe”, un término derivado del apellido del mandatario estadounidense.

Según Colby, la política de seguridad nacional de Washington ha experimentado una transformación significativa, enfocándose en amenazas que afectan directamente a la población estadounidense, como el narcotráfico, la violencia asociada al crimen organizado y la migración irregular. Bajo esta estrategia, Estados Unidos ha ampliado sus operaciones contra redes criminales y promueve una mayor cooperación militar con gobiernos aliados de la región.

El funcionario aseguró que la intención de Washington no es ejercer control sobre los países latinoamericanos, sino fortalecer sus capacidades para enfrentar desafíos comunes. En ese sentido, rechazó las comparaciones con antiguos modelos imperiales y sostuvo que Estados Unidos busca una región más estable y segura para beneficio mutuo.

“Nuestro interés es que los países vecinos prosperen y fortalezcan su seguridad”, afirmó Colby al defender la nueva visión de la Casa Blanca para el hemisferio occidental.

Las declaraciones llegan en un contexto político marcado por el ascenso de gobiernos conservadores y afines a Trump en varios países latinoamericanos. Entre ellos destacan los recientes triunfos electorales de líderes de derecha en Perú y Colombia, que se suman a administraciones similares en Argentina, Chile, Ecuador, Bolivia y Panamá.

Este cambio representa un giro importante respecto al avance de gobiernos de izquierda que dominaron parte de la región durante la primera mitad de la década de 2020. Paralelamente, movimientos de derecha han ganado apoyo ciudadano con discursos centrados en la seguridad pública, el combate al narcotráfico y el fortalecimiento de las fuerzas armadas.

En Colombia, la llegada de Abelardo de la Espriella al poder marca una nueva etapa en las relaciones con Washington. El mandatario ha manifestado su intención de incorporarse a iniciativas de cooperación impulsadas por Trump, reforzar la lucha contra los grupos criminales y promover políticas económicas favorables a la inversión privada.

Otro de los puntos centrales del discurso estadounidense fue la creciente presencia de China en América Latina. Colby instó a los gobiernos de la región a proteger sectores estratégicos e infraestructuras clave frente a influencias extranjeras que puedan comprometer su seguridad nacional.

Panamá fue uno de los ejemplos mencionados debido a la importancia geopolítica de su canal interoceánico, una infraestructura que Washington considera fundamental para los intereses hemisféricos.

Además, el representante del Pentágono pidió a los países latinoamericanos incrementar sus presupuestos de defensa. Según indicó, varias naciones destinan menos del uno por ciento de su Producto Interno Bruto al sector militar, una cifra que consideró insuficiente frente a las amenazas actuales vinculadas al narcotráfico y al crimen organizado transnacional.

La propuesta estadounidense busca consolidar una red de cooperación regional basada en la seguridad, la defensa y la contención de actores externos, en un escenario donde la competencia geopolítica y los desafíos internos continúan redefiniendo el futuro de América Latina.

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